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jueves, 17 de marzo de 2016

Expectativas.

¿No os ha pasado nunca que teníais expectativas puestas en algo y al final no ha salido como vosotros  pensábais?
A todos nos ha llegado a pasar eso, es algo que no puedes controlar, cuando te proponen un plan, un viaje.. o llega una fecha determinada y esperas que una persona determinada haga algo determinado, aunque simplemente sea sorprenderte, pero esperas que realize una determinada acción.

¿Y qué pasa cuando esa acción o esa cosa que compraste o ese viaje que realizaste o ese plan no sale como tú esperas si no que es menos de lo que en realidad pensabas?
Hay mucha gente que presume de optimista, que presume de verle el lado bueno a todo o a la mayoría de cosas que ocurren en su vida, pero habría que ver qué hacen esas personas en estas circunstancias porque me atrevería a afirmar que el 90% (si no más) de la gente en general lo que tendemos a hacer es  quejarnos, sentirnos defraudados y, por muy bien que hubiera estado la sopresa, acción, etc, es algo que no incluimos en nuestros mejores momentos, o en nuestras cosas favoritas, porque no era lo que esperábamos, no era lo que ''queríamos''.

Pero nunca nos paramos a pensar, a analizar las cosas. Aunque no fuera lo que tú imaginábas, aunque no cumpliera tus expectativas, si te pones a recordar ahora, ¿no crees que lo estás infravalorando? ¿no crees que ahora pensándolo en frío tampoco estaba tan mal? ¿no piensas que si te sucede ahora no podría llegar incluso a encantarte?
Es lo que solemos hacer, quejarnos cuando las cosas no salen como nosotros queremos, y quizás en esas situaciones lo que deberíamos hacer en pararnos a pensar y a analizar mejor las cosas desde otro punto de vista, mirarlo desde otra perspectiva, simplemente ponemos nuestras ilusiones en algo y confiamos que la otra parte haga el resto para nosotros.

Y es que, cuando nos pase este tipo de cosas, deberíamos pensar que detrás de nuestra decepción están el trabajo y las ilusiones de quien lo realizó. Que estamos menospreciando de alguna manera estas dos cosas de una persona. Y que las sorpresas, aunque a veces para nosotros no sean tan buenas, en el fondo siempre llevan su parte buena.

Y es que cada experiencia, aunque sea mala, es única. Cada momento que tengas no se va a volver a repetir, y de cada momento puede aprenderse algo.