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sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós 2016.

Es íncreíble como un año que, volviendo la vista atrás, parece tan malo a mi me parezca uno de los mejores que he vivido.
Y si, es verdad que el 2016 no ha sido nada fácil, pero eso para mi apenas cuenta, creo que en este momento soy tan feliz que no puedo tratar mal al 2016 ni desear que se vaya para esperar que el siguiente año me trate mejor. Y es que cuando me autorrealizo la pregunta y me pongo a pensar qué es lo que quiero de este nuevo año solo puedo pedir que si mi situación tiene que cambiar lo haga a mejor en ciertos aspectos que podrían estarlo, pero considero que hay otros que no se pueden mejorar, porque no puedo pedir más de lo que ya tengo.

Este año he aprendido que los cambios pueden traerte cosas realmente buenas sin consecuencia alguna, y es que a veces nos aferramos a lo que tenemos, agarrándonos en el 'más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer' y no nos damos cuenta de que merecemos más de lo que tenemos de que somos demasiado conformistas. No buscamos más allá simplemente por miedo cuando lo que nos puede estar esperando detrás del riesgo sea mucho mejor. Nos quedamos con algo que ya tenemos y con el cual tenemos que estar repitiéndonos a nosotros mismos que es maravilloso sólo para ver si algún día conseguimos autoconvencernos.

En este momento no puedo evitar citar el discurso que realizó Nina Dobrev en la gala de los Teen Choice Awards 2015, por aquel entonces me lo grabé a fuego porque me encantó, pero este año he conseguido descubrir el verdadero significado de sus palabras. Poniendo en contexto a quien no la conozca, Nina es una actriz búlgara, nacionalizada canadiense, que en 2015, después de 6 años de éxito, decidió abandonar la serie que la catapultó a la fama, Crónicas Vampíricas, podría haber seguido, conservar un papel (bueno, o cuatro porque llegó a interpretar cuatro personajes) protagonista y conservar a una parte de los fans (que la abandonaron criticándola por dejar la serie) pero escogió el camino difícil, abandonar su zona de confort y buscar nuevos retos, atreverse a cambiar. Aquí dejo un fragmento de sus palabras:
''Cambio: es una palabra que da miedo, o al menos eso solía pensar, porque significa nuevos comienzos, nuevos comienzos con un futuro desconocido, pero el cambio es necesario. Necesario para crecer y aprender y mejorarte a ti misma''



Y es la verdad, en este año he aprendido que no todo el mundo es lo que dice ser, hay gente que me ha tratado muy bien en ciertas ocasiones y me ha exigido más de lo que merecían después, hay gente que ha entrado, otra que ha salido y otra que era necesario expulsar, hay una persona que me ha dado mucho más de lo que me han dado otras personas en 20 años y hay otras cinco de las que aprendo día a día y a las que he cogido un cariño muy grande. También hay otras que siguen siendo lo mejor de mi vida, y otras que me demuestran que no hace falta hablar todos los días para saber que los voy a tener ahí siempre que lo necesite.
Este año he aprendido muchas cosas, incluso he conseguido firmar la paz conmigo misma. De lo que más he aprendido ha sido de mi, y es duro reconocerlo pero no me conocía a mi misma ni lo más mínimo. Aquí he de incluir que dentro de esto va el saber aprender a controlar ciertas situaciones que antes me sobrepasaban.
También he tenido experiencias maravillosas, algunas que no había vivido anteriormente, y he cumplido ciertos pequeños sueños que, en 2016 no creía posibles, además de momentos que se quedarán en el recuerdo para volver siempre a mi mente provocando una sonrisa.
Y como no, este año he realizado una acción de la que no me arrepiento ni lo más mínimo, he adoptado a mi primer perro y estoy orgullosa de haberlo salvado de un destino que pudo ser mucho peor. Y no sólo me ha traído la experiencia de  educar a un perro y ocuparme de él, también me ha permitido conocer a gente maravillosa.

Solo espero que paséisuna maravillosa nochevieja rodeados de la mejor compañía posible, yo espero seguir aprendido y seguir cumpliendo sueños este 2017, os deseo todo lo mejor ¡Feliz 2017!






jueves, 17 de marzo de 2016

Expectativas.

¿No os ha pasado nunca que teníais expectativas puestas en algo y al final no ha salido como vosotros  pensábais?
A todos nos ha llegado a pasar eso, es algo que no puedes controlar, cuando te proponen un plan, un viaje.. o llega una fecha determinada y esperas que una persona determinada haga algo determinado, aunque simplemente sea sorprenderte, pero esperas que realize una determinada acción.

¿Y qué pasa cuando esa acción o esa cosa que compraste o ese viaje que realizaste o ese plan no sale como tú esperas si no que es menos de lo que en realidad pensabas?
Hay mucha gente que presume de optimista, que presume de verle el lado bueno a todo o a la mayoría de cosas que ocurren en su vida, pero habría que ver qué hacen esas personas en estas circunstancias porque me atrevería a afirmar que el 90% (si no más) de la gente en general lo que tendemos a hacer es  quejarnos, sentirnos defraudados y, por muy bien que hubiera estado la sopresa, acción, etc, es algo que no incluimos en nuestros mejores momentos, o en nuestras cosas favoritas, porque no era lo que esperábamos, no era lo que ''queríamos''.

Pero nunca nos paramos a pensar, a analizar las cosas. Aunque no fuera lo que tú imaginábas, aunque no cumpliera tus expectativas, si te pones a recordar ahora, ¿no crees que lo estás infravalorando? ¿no crees que ahora pensándolo en frío tampoco estaba tan mal? ¿no piensas que si te sucede ahora no podría llegar incluso a encantarte?
Es lo que solemos hacer, quejarnos cuando las cosas no salen como nosotros queremos, y quizás en esas situaciones lo que deberíamos hacer en pararnos a pensar y a analizar mejor las cosas desde otro punto de vista, mirarlo desde otra perspectiva, simplemente ponemos nuestras ilusiones en algo y confiamos que la otra parte haga el resto para nosotros.

Y es que, cuando nos pase este tipo de cosas, deberíamos pensar que detrás de nuestra decepción están el trabajo y las ilusiones de quien lo realizó. Que estamos menospreciando de alguna manera estas dos cosas de una persona. Y que las sorpresas, aunque a veces para nosotros no sean tan buenas, en el fondo siempre llevan su parte buena.

Y es que cada experiencia, aunque sea mala, es única. Cada momento que tengas no se va a volver a repetir, y de cada momento puede aprenderse algo.